OPINIÓN

FIGUEROA QUIERE ELEGIR A SUS RIVALES: ¿Y A LOS NEUQUINOS QUIÉN NOS DEJA ELEGIR?

Las versiones sobre un entendimiento con La Libertad Avanza, el alineamiento político de Mariano Gaido y las controversias alrededor de la candidatura de Jorge Sobisch abren una discusión que va más allá de los dirigentes: ¿qué posibilidades de elegir tendrán los neuquinos si los principales competidores quedan fuera del camino antes de llegar a las urnas?

FIGUEROA QUIERE ELEGIR A SUS RIVALES: ¿Y A LOS NEUQUINOS QUIÉN NOS DEJA ELEGIR?

El título expresa una lectura política de un escenario que exige explicaciones. Los supuestos acuerdos y la eventual intervención del gobernador para bloquear candidaturas todavía deben acreditarse. Pero las preguntas que plantean merecen una respuesta pública. Rolando Figueroa tiene derecho a buscar su reelección, defender su gestión y construir alianzas. Los neuquinos tienen el mismo derecho a encontrar alternativas capaces de disputarle el gobierno. Ese es el punto central: una elección debe permitir elegir. Y esa posibilidad se debilita si los posibles adversarios se alinean con el oficialismo mientras quienes mantienen su voluntad de competir encuentran obstáculos para presentarse. ¿La estrategia del gobernador consiste en convencer a más ciudadanos o en llegar a 2027 con la menor competencia posible? 

 EL CANDIDATO ÚNICO, AUNQUE HAYA VARIAS BOLETAS 

Para construir un escenario de candidato único no hace falta que exista una sola boleta. Alcanza con que los demás postulantes carezcan de posibilidades reales, que los dirigentes con proyección resignen sus aspiraciones y que quienes todavía puedan disputar el poder queden fuera de la competencia. Puede haber campañas, discursos y nombres distintos sin que exista una alternativa con capacidad de reemplazar al oficialismo. Por eso, la discusión no debería limitarse a cuántos candidatos aparecerán en 2027. También debe preguntarse cómo se conformará esa oferta electoral y si todos tendrán la posibilidad de participar bajo reglas claras. Los ciudadanos merecen conocer las opciones disponibles. También merecen saber por qué otras opciones desaparecen. 

 LA LIBERTAD AVANZA: ¿ALTERNATIVA O ACUERDO DE CONVENIENCIA? 

En el ambiente político neuquino circulan versiones sobre un entendimiento entre Figueroa y La Libertad Avanza para evitar una confrontación electoral que comprometa la continuidad del gobernador. Los términos de ese supuesto acuerdo no han sido acreditados públicamente. Tampoco está demostrado que Figueroa intervenga en la selección de una eventual candidatura de ese espacio. Precisamente por eso, sus protagonistas deberían explicar qué proyecto ofrecerán a los neuquinos. ¿La Libertad Avanza buscará gobernar la provincia? ¿Presentará una candidatura con estructura y voluntad de disputar el poder? ¿O su estrategia terminará favoreciendo la reelección del actual gobernador? No es una pregunta menor para quienes acompañan a ese partido esperando una alternativa. Los acuerdos electorales son legítimos cuando se explican y se presentan ante la sociedad. Lo que merece cuestionamiento es la distancia entre prometer una oposición y terminar sosteniendo al mismo poder que se dice enfrentar. 

GAIDO Y LA PROYECCIÓN PROVINCIAL QUE QUEDA EN SUSPENSO 

Mariano Gaido aparece como otro dirigente cuya relación política con Figueroa abre interrogantes sobre el escenario de 2027. Su gestión municipal y su presencia en la capital provincial lo ubican en la discusión sobre posibles liderazgos provinciales. Sin embargo, su acercamiento al gobernador plantea una pregunta: ¿construirá una alternativa propia o integrará el proyecto de continuidad del oficialismo? La cooperación entre un intendente y un gobernador puede resultar necesaria para resolver problemas de los vecinos. Un alineamiento electoral implica otra decisión y merece otra explicación. Quienes imaginan a Gaido disputando la gobernación tienen derecho a saber qué pretende hacer y por qué. Además, ningún acuerdo entre dirigentes garantiza el comportamiento de los electores. El respaldo a una gestión municipal no se convierte automáticamente en un voto para gobernador ni para quien sea señalado como sucesor. Los votos no pertenecen a Gaido, a Figueroa ni a ningún partido. Pertenecen a los ciudadanos. 

SOBISCH Y EL DERECHO A COMPETIR 

Jorge Sobisch mantiene su voluntad de volver a competir. Su trayectoria como intendente y gobernador lo convierte en una figura conocida por la sociedad neuquina, que podrá acompañarlo o rechazarlo en las urnas. Frente a esa intención, la discusión sobre la eventual aplicación del artículo 72 de la Carta Orgánica del MPN y las versiones sobre modificaciones partidarias requieren claridad. ¿Qué reglas se aplicarían? ¿Con qué fundamentos? ¿Se utilizarían los mismos criterios para todos los dirigentes? ¿Qué posibilidades tendrán los afiliados de decidir quién representa a su partido? Un partido tiene derecho a establecer requisitos y procedimientos internos. Pero esos mecanismos deben ser transparentes y consistentes. Si se modificaran o aplicaran selectivamente para excluir a un competidor, el problema excedería una disputa entre nombres. La eventual responsabilidad de Figueroa en esas decisiones no está demostrada. La coincidencia entre un escenario de menor competencia y sus intereses electorales tampoco alcanza, por sí sola, para probar una intervención. Sí justifica exigir explicaciones a quienes toman las decisiones y preguntar al gobernador qué posición sostiene frente a la posibilidad de enfrentar a Sobisch. Si consideran que el exgobernador representa una propuesta agotada, pueden discutir sus ideas, cuestionar su gestión y disputar sus votos. La decisión final debería quedar en manos de los neuquinos. 

UNA ELECCIÓN DEBE INCLUIR LA POSIBILIDAD DE PERDER 

La democracia necesita algo más que una fecha, boletas y urnas. Necesita que exista una posibilidad efectiva de alternancia. Quien gobierna puede contar con ventajas políticas, una gestión para mostrar y una estructura importante. Pero las instituciones y las reglas electorales deben garantizar que otros puedan desafiarlo. Por eso, cualquier denuncia sobre obstáculos a una candidatura debe investigarse. Cualquier cambio que reduzca la competencia debe explicarse. Y cualquier acuerdo que modifique las alternativas disponibles debe hacerse público. No alcanza con decir que la gente elegirá si antes se le recortan las opciones. Los neuquinos merecen una campaña en la que los candidatos respondan sobre seguridad, educación, salud, empleo, vivienda y costo de vida. Una campaña que permita comparar propuestas, trayectorias y resultados. El debate sobre quién puede presentarse no debería reemplazar al debate sobre cómo mejorar la provincia. 

¿ESTÁS DE ACUERDO CON ESTA ESTRATEGIA? 

La pregunta es concreta: ¿estás de acuerdo con que el escenario electoral se acomode para reducir los riesgos de quien gobierna? ¿Creés que los acuerdos entre dirigentes amplían las posibilidades de la sociedad o pueden terminar cerrándolas? ¿Considerás que impedir la participación de un adversario competitivo, si eso llegara a comprobarse, resentiría la democracia neuquina? Figueroa puede buscar una victoria contundente. Lo que merece discusión es cualquier estrategia que pretenda asegurarla condicionando quiénes pueden enfrentarlo. Porque los partidos no son dependencias del gobierno. Los candidatos no deberían necesitar el consentimiento del gobernador. Y los ciudadanos no necesitan que alguien elija previamente por ellos. El gobernador tiene derecho a pedir otros cuatro años. Los neuquinos tienen derecho a elegir otra opción. Si Figueroa quiere seguir gobernando, que convenza a la sociedad. La elección de sus rivales debe quedar en manos de los partidos y de los ciudadanos.