Último momento
LA OBEDIENCIA AL PODER

LARA, EL VERDUGO DEL MPN

La presión del poder puede convertir a un dirigente que recibió todo de su partido en el ejecutor de su destrucción política. Primero, excluir a Sobisch. Si eso fracasa, impedir que el MPN participe de las elecciones de 2027.

LARA, EL VERDUGO DEL MPN

Hay algo particularmente cruel en la política: el momento en que un hombre debe elegir entre su historia y su conveniencia, entre sus convicciones y su supervivencia, entre la lealtad a quienes le dieron todo y la obediencia a quienes hoy tienen el poder.

Jorge Lara parece haber llegado a ese momento.

Durante décadas, Lara ocupó cargos relevantes en los gobiernos de Neuquén. Su trayectoria política estuvo profundamente ligada al Movimiento Popular Neuquino, el partido que le abrió las puertas del poder, le permitió construir una carrera pública y le dio un lugar de privilegio en la estructura política provincial.

Pocos dirigentes pueden exhibir semejante permanencia en las cercanías del poder.

Cambian los gobernadores, cambian los ministros, cambian las circunstancias, pero Lara permanece.

El MPN le dio prácticamente toda su vida política. Y ahora podría pasar a la historia como el hombre que ayudó a enterrarlo.

LA ORDEN Y EL VERDUGO

En los últimos días, la Convención del MPN, presidida por Lara, fue convocada a sesionar en medio de un hermetismo llamativo.

Según fuentes partidarias, el verdadero propósito era aplicar el artículo 72 de la Carta Orgánica para impedir que Jorge Sobisch pudiera competir nuevamente por la gobernación dentro del partido.

La interpretación de esas fuentes es todavía más grave: la iniciativa respondería a una decisión política del gobernador Rolando Figueroa, preocupado por la reaparición electoral del exmandatario.

De confirmarse esa versión, Lara habría quedado colocado en un papel tan incómodo como indigno: el de ejecutor de una orden destinada a eliminar de la competencia interna a uno de los dirigentes más importantes de la historia del MPN.

No se trata de cualquier afiliado.

Se trata de un hombre que fue intendente de Neuquén, tres veces gobernador de la provincia y presidente del partido.

Un dirigente que ganó y perdió elecciones, que enfrentó a Felipe Sapag dentro del propio MPN y que jamás necesitó que le regalaran una candidatura.

¿Y ahora pretenden que sea Jorge Lara quien le cierre la puerta?

CUANDO EL MIEDO PUEDE MÁS QUE LA HISTORIA

La presión política tiene mecanismos que rara vez aparecen en los documentos oficiales.

No siempre hace falta una amenaza explícita. A veces alcanza con recordar quién distribuye los cargos, quién decide las continuidades y quién tiene la capacidad de premiar o castigar.

Es el poder ejercido sobre quienes se acostumbraron tanto a vivir cerca de él que terminaron confundiendo la lealtad con la obediencia.

Y esa es, precisamente, la gran pregunta que rodea a Lara.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar un hombre para conservar su lugar en el poder?

¿Puede alguien que construyó toda su trayectoria gracias a un partido terminar participando de su destrucción política para satisfacer las necesidades de un gobernador?

Porque si la orden realmente provino de Figueroa, como sostienen las fuentes consultadas, la contradicción resulta formidable.

Un gobernador que llegó al poder por fuera del MPN estaría utilizando a las propias autoridades partidarias para impedir que el Movimiento vuelva a competir con posibilidades de recuperar el gobierno provincial.

Y el encargado de ejecutar semejante operación sería, paradójicamente, uno de los hombres que más se beneficiaron de la existencia del partido.

EL VERDUGO SE QUEDÓ SIN PATÍBULO

Pero algo salió mal.

La Convención no consiguió reunir el quorum necesario para sesionar.

La ausencia de convencionales frustró la maniobra que, según las fuentes, se pretendía llevar adelante.

Fue un golpe político para Lara, pero también una señal de que dentro del MPN todavía existen dirigentes que no están dispuestos a convalidar cualquier decisión.

Porque una cosa es perder una elección y otra muy distinta es impedir que el partido participe de ella.

Una cosa es enfrentar a Sobisch en las urnas y otra es buscar un mecanismo reglamentario para sacarlo de la cancha.

Y una cosa es conducir un partido político y otra convertir sus instituciones en instrumentos de las necesidades electorales de un gobernador.

EL PLAN B: SI NO PUEDEN EXCLUIR A SOBISCH, QUE NO COMPITA EL MPN

Pero la operación política que denuncian las fuentes consultadas no terminaría con el intento de excluir a Jorge Sobisch mediante la aplicación del artículo 72 de la Carta Orgánica.

Según esas mismas fuentes, existiría una segunda alternativa, todavía más grave: si no consiguen impedir que Sobisch sea candidato, modificarían la Carta Orgánica para facultar a la Convención a decidir que el MPN directamente no participe de las próximas elecciones.

Es decir, si no pueden sacar a Sobisch del partido, intentarían sacar al partido de las elecciones.

La diferencia es monumental.

Ya no se trataría solamente de impedir la candidatura de un dirigente. Se trataría de impedir que miles de afiliados y simpatizantes tengan la posibilidad de votar por el partido al que pertenecen.

Una suerte de suicidio político institucionalizado, ejecutado desde los propios órganos partidarios.

La propuesta, de concretarse, encerraría una contradicción insalvable: la razón esencial de la existencia de un partido político es participar de los procesos electorales, representar a sectores de la sociedad y disputar democráticamente el ejercicio del poder.

Los partidos no nacen para administrar edificios, distribuir cargos o conservar sellos electorales. Nacen para competir por el poder y, a través de él, llevar adelante sus ideas y programas de gobierno.

Un partido político que renuncia deliberadamente a competir para impedir que uno de sus dirigentes pueda ganar deja de comportarse como una organización destinada a conquistar el poder y pasa a funcionar como un instrumento para conservar el poder de otro.

Y aquí aparece nuevamente la figura de Rolando Figueroa.

Si, como aseguran las fuentes, esta estrategia responde a sus intereses políticos, estaríamos ante una paradoja extraordinaria: un gobernador que llegó al poder enfrentando electoralmente al MPN conseguiría ahora que las propias autoridades del Movimiento impidan que el partido vuelva a disputarle la gobernación.

¿Y quién tendría la responsabilidad de conducir semejante operación?

Jorge Lara.

El presidente de la Convención. El hombre que durante décadas ocupó posiciones relevantes gracias al MPN. El dirigente que debería garantizar su funcionamiento democrático.

Primero, intentar excluir a Sobisch. Si eso fracasa, intentar excluir al MPN de las elecciones.

Dos caminos diferentes para alcanzar, según esta interpretación política, un mismo resultado: que el Movimiento Popular Neuquino no pueda disputar el poder provincial en 2027.

Y una pregunta inevitable:

¿Puede existir una traición política más profunda que utilizar las instituciones de un partido para impedirle cumplir la razón misma de su existencia?

Porque una cosa es perder el gobierno frente a un adversario.

Otra, infinitamente más grave, es que las propias autoridades partidarias decidan que el adversario gane sin tener que enfrentar al partido.

Si esa operación finalmente se concreta, Lara no habrá sido simplemente el verdugo de una candidatura. Habrá contribuido a ejecutar políticamente al partido que le dio todo.

EL PARTIDO QUE LE DIO TODO

Quizás lo más doloroso de esta historia sea su dimensión humana.

Lara no es un recién llegado a la política neuquina.

Conoce la historia del MPN, sus luchas internas, sus triunfos y sus derrotas. Conoce el valor que tuvo para miles de familias neuquinas y sabe que el partido sobrevivió durante más de seis décadas porque siempre encontró la manera de resolver sus diferencias mediante la participación política.

Por eso su responsabilidad es mayor.

No puede alegar desconocimiento.

No puede presentarse como un simple empleado que cumple instrucciones.

Presidir la Convención del MPN debería significar custodiar su institucionalidad, garantizar los derechos de sus afiliados y preservar la posibilidad de que el Movimiento siga siendo una alternativa electoral.

No administrar su certificado de defunción.

Hay obediencias que se pagan con cargos. Y hay obediencias que se pagan con la propia historia.

Lara debería saberlo.

Porque los cargos terminan, los gobiernos pasan y los poderosos de hoy inevitablemente serán reemplazados por otros.

Pero hay decisiones que quedan escritas para siempre.

LA ÚLTIMA DECISIÓN

Jorge Lara todavía tiene la oportunidad de elegir cómo quiere ser recordado.

Como el presidente de la Convención que defendió el derecho de los afiliados a elegir libremente a sus candidatos.

O como el dirigente que, después de haber recibido tanto del Movimiento Popular Neuquino, aceptó convertirse en el instrumento político de quienes pretenden impedir su recuperación electoral.

La diferencia entre ambos destinos es enorme.

En uno estará el hombre que honró su historia.

En el otro, el que terminó enterrándola.

Porque el MPN nació en 1961 para que los neuquinos pudieran decidir su propio destino, no para que un gobernador decidiera desde afuera quién tiene derecho a representarlos.

Y si finalmente se consuma la maniobra denunciada por las fuentes partidarias, Lara deberá responder una pregunta que lo acompañará mucho después de que termine su último cargo público:

¿Valía la pena sacrificar al partido que le dio todo para obedecer al poder de turno?

La historia del MPN tiene lugar para sus fundadores, sus conductores, sus militantes y también para quienes lo traicionaron.

Lo que Lara debe decidir es en qué página quiere que figure su nombre.

Te puede interesar

Política

FIGUEROA ACELERA LA MAQUINARIA ELECTORAL: $6.100 MILLONES, UNA LICITACIÓN EXPRÉS Y EL FANTASMA DE LAS ELECCIONES ANTICIPADAS

En una sola tarde, el gobernador Rolando Figueroa firmó el decreto que autoriza la contratación del voto electrónico y su gobierno fijó la apertura de ofertas para apenas siete días después. La operación involucra $6.100 millones. Mientras los neuquinos todavía no saben cuándo van a votar, el oficialismo ya puso en movimiento toda la maquinaria electoral. ¿Preparan las elecciones para el 14 de febrero de 2027?

Política

FIGUEROA, ¿Y LA TRANSPARENCIA? LAS DUDAS SOBRE LA CAJA DE LA PAUTA OFICIAL

Una investigación de NQN Habla expone una alarmante concentración de contrataciones de publicidad oficial: cinco proveedores reúnen el 87% de los montos examinados. Claude Staicos, un funcionario que llegó al gobierno desde el negocio de los medios, queda en el centro de los interrogantes. Su renuncia fue anunciada, pero el decreto de aceptación sigue sin aparecer públicamente. Crecen las sospechas de que continúa manejando la comunicación oficial. ¿Y qué sabe Rolando Figueroa?