Último momento

¿Quién manda en Neuquén?

¿Gobierna Figueroa o el verdadero poder sigue en manos de Jorge Sapag?

Rolando Figueroa ocupa el sillón de gobernador. Firma los decretos, encabeza los actos y aparece diariamente en los medios. Pero detrás de esa imagen de autoridad hay una pregunta que merece ser planteada:
¿Figueroa gobierna por decisión propia o Jorge Sapag sigue manejando los hilos del poder provincial?
La hipótesis política que cobra fuerza es que Sapag no necesita ocupar un cargo para ejercer el poder. Le alcanza con su relación con Figueroa y con la capacidad que podría tener para orientar sus decisiones.
Figueroa pone la cara. Sapag movería las piezas.
Y la batalla por el futuro del MPN ofrece elementos para analizar esa relación.
EL EXTRAÑO INTERÉS EN QUE EL MPN NO COMPITA
En 2023, el MPN perdió la gobernación por apenas 2,45 puntos porcentuales, llevando como candidato a Marcos Koopmann, un dirigente desconocido para buena parte de la sociedad neuquina.
Ahora aparece la posibilidad de combinar la estructura territorial del partido con Jorge Sobisch, un dirigente que fue intendente de Neuquén, tres veces gobernador y presidente del MPN.
Una combinación que podría convertirse en una amenaza electoral seria para Figueroa.
Sin embargo, en lugar de promover la competencia, desde la conducción partidaria surgen obstáculos para que Sobisch participe de una interna.
¿A quién le conviene que el MPN no presente un candidato competitivo en 2027?
La respuesta es evidente: al gobernador que busca continuar en el poder.
SAPAG QUIERE ESPERAR HASTA 2031
Jorge Sapag planteó públicamente que el MPN debería prepararse para 2031.
La fecha no es un detalle menor.
Si Figueroa consiguiera su reelección en 2027, su segundo mandato terminaría precisamente en 2031.
¿Por qué Sapag propone que el partido espere hasta el momento en que Figueroa ya no podría volver a ser candidato a gobernador de manera consecutiva?
¿Por qué un partido que perdió por apenas 2,45 puntos debería resignarse a otros cuatro años fuera del gobierno?
La coincidencia permite una interpretación política mucho más profunda: Sapag podría estar trabajando para asegurar la continuidad de Figueroa y evitar que el MPN se convierta en su principal adversario.
Pero la cuestión central no sería solamente que Sapag acompaña a Figueroa.
La hipótesis es más inquietante: que Sapag conserva ascendencia sobre el propio gobernador y que Figueroa responde a una estrategia política diseñada por su antecesor.
No se trata de una relación de influencia sobre algunos dirigentes partidarios. Lo que está en discusión es quién conduce realmente el poder provincial.
ÁLAMO Y LARA: ¿A QUIÉN RESPONDEN?
Gabriel Álamo preside la Junta de Gobierno del MPN. Jorge Lara conduce la Convención partidaria.
Ambos deberían garantizar que los afiliados puedan elegir democráticamente a sus candidatos.
Sin embargo, los intentos atribuidos a la conducción de impedir que Sobisch participe de una interna generan preguntas difíciles de responder.
¿Por qué Álamo y Lara pretenderían impedir que un exgobernador del MPN compita para representar a su propio partido?
¿Quién les pidió que lo hicieran?
¿Se trata de una decisión autónoma o forma parte de una estrategia política destinada a facilitar la reelección de Figueroa?
Según versiones partidarias, la Convención fue convocada con la intención de aplicar el artículo 72 de la Carta Orgánica contra Sobisch, pero no consiguió reunir quórum.
El episodio dejó expuesta una contradicción: quienes deberían fortalecer electoralmente al MPN aparecen asociados a decisiones que podrían debilitarlo.
¿Trabajan para que el MPN recupere el gobierno o para que Figueroa no tenga que enfrentarlo?
EL PODER DETRÁS DEL PODER
La relación entre Sapag y Figueroa adquiere aquí una dimensión central.
Figueroa construyó su victoria electoral enfrentando al MPN. Sin embargo, la hipótesis de que hoy responde políticamente a Sapag plantea una paradoja extraordinaria: el hombre que derrotó al partido podría estar gobernando bajo la conducción política de uno de sus principales referentes históricos.
¿Y si el verdadero acuerdo no consistiera solamente en acompañar a Figueroa, sino en garantizarle el gobierno mientras se neutraliza electoralmente al MPN?
En ese escenario, Sapag no sería un dirigente que simplemente opina sobre el futuro partidario.
Sería el verdadero articulador del poder, mientras Figueroa ejerce su representación institucional.
Esta interpretación no constituye una prueba de subordinación política ni de instrucciones concretas. Pero las coincidencias entre la propuesta de esperar hasta 2031, los obstáculos a Sobisch y el beneficio electoral que recibiría Figueroa justifican que la relación sea examinada públicamente.
¿QUIÉN GOBIERNA Y QUIÉN MANDA?
La única respuesta que emerge con claridad, mientras Álamo y Lara no ofrezcan una explicación pública convincente, es la sospecha de que invadieron el MPN para entregarlo a intereses ajenos al partido.
Pero esa sospecha conduce a una pregunta todavía mayor.
¿Es Rolando Figueroa quien define el rumbo político de Neuquén o es Jorge Sapag quien, desde afuera del gobierno, le marca el camino?
La tesis política es contundente: Sapag sería quien manda y Figueroa quien gobierna.
Y si esa hipótesis es correcta, impedir que Sobisch compita no sería una simple disputa interna del MPN.
Sería una pieza fundamental de una estrategia para conservar el poder provincial, con Sapag detrás de las decisiones y Figueroa al frente del gobierno.
Porque en Neuquén la discusión ya no pasa solamente por saber quién ocupa el sillón de gobernador.
La verdadera pregunta es quién se sienta detrás y decide hacia dónde se mueve ese sillón.

Te puede interesar