¿Qué hace Lara con la fortuna que Figueroa le da CORFONE mientras intenta proscribir a Sobisch?
Más de 26.000 millones de pesos en aportes autorizados a CORFONE durante la gestión de Rolando Figueroa. La empresa está presidida por Jorge Lara, el mismo dirigente que conduce la Convención del MPN y al que el sector de Jorge Sobisch acusa de intentar impedir que el exgobernador compita por el partido.
Hay coincidencias que merecen explicaciones. Y hay relaciones entre el poder político y la administración de los recursos públicos que, por su magnitud, merecen una investigación profunda.
Jorge Antonio Lara es presidente de CORFONE S.A., la Corporación Forestal Neuquina, una empresa que viene recibiendo sucesivos aportes millonarios del gobierno provincial.
Pero Lara tiene otra responsabilidad: es presidente de la Convención del Movimiento Popular Neuquino.
Y desde ese lugar se encuentra en el centro de una controversia que puede determinar el futuro del partido: los intentos denunciados por el sector de Jorge Sobisch para impedir que el exgobernador participe de las próximas elecciones representando al MPN.
El hombre que administra una empresa sostenida mediante aportes millonarios del gobierno es el mismo que conduce el organismo partidario donde se discuten decisiones que pueden beneficiar electoralmente a Figueroa.
La coincidencia obliga a formular preguntas incómodas.
¿Cuánto dinero recibe realmente CORFONE? ¿Qué hace Lara con esos recursos desde la presidencia de la empresa? ¿Y hasta qué punto su relación institucional con el gobierno condiciona su independencia política?
Una lluvia de millones sobre CORFONE
Una revisión preliminar de decretos publicados en el Boletín Oficial provincial permitió identificar aportes autorizados a CORFONE por más de 26.000 millones de pesos nominales durante la gestión Figueroa.
La cifra todavía requiere una conciliación documental definitiva, pero los decretos individualizados muestran que el financiamiento no constituye un hecho aislado.
Entre ellos aparecen:
- Decreto 759/2025: $1.971,5 millones.
- Decreto 937/2025: $1.307 millones.
- Decreto 1619/2025: $3.525 millones.
- Decreto 177/2026: $1.370 millones.
- Decreto 453/2026: $1.370 millones.
- Decreto 620/2026: $1.465 millones.
- Decreto 784/2026: $1.470 millones.
- Decreto 884/2026: $2.205 millones.
- Decreto 1112/2026: $1.470 millones.
- Decreto 1275/2026: $1.470 millones.
- Decreto 1633/2026: $1.580 millones.
A ellos se agregan otros decretos de 2024 y 2025 identificados durante el relevamiento.
Lo más significativo es que varios de estos aportes no están destinados a nuevas inversiones productivas, sino a cubrir gastos corrientes de la empresa.
Es decir, el Estado provincial destina recursos para financiar su funcionamiento habitual.
Y entonces aparece una pregunta elemental:
¿Por qué CORFONE necesita tantos millones para funcionar?
¿Cuánto factura? ¿Cuánto vende? ¿Cuánto produce? ¿Cuánto gasta? ¿Cuántos empleados tiene? ¿Cuánto cobran sus directivos?
¿Y qué resultados económicos obtiene a cambio de semejante asistencia estatal?
No se trata de cuestionar la importancia de la actividad forestal, sino de determinar si los recursos públicos están siendo administrados con eficiencia, transparencia y resultados verificables.
¿Qué hace Jorge Lara con semejante fortuna?
Esta es la pregunta que debería encabezar cualquier investigación seria sobre CORFONE.
¿Qué hace la empresa que preside Jorge Lara con los más de 26.000 millones de pesos que el gobierno de Figueroa autorizó destinarle?
Estamos hablando de una verdadera fortuna en recursos públicos.
Una suma que obliga a exigir explicaciones mucho más profundas que las formalidades administrativas de una sociedad anónima.
¿A dónde va semejante cantidad de dinero?
¿Cuánto se destina a salarios? ¿Cuánto a gastos administrativos? ¿Cuánto a inversiones forestales? ¿Cuánto a proveedores? ¿Cuánto a contrataciones de servicios?
¿Cuánto dinero se destina a las remuneraciones de los integrantes del directorio?
¿Cuánto cobra personalmente Jorge Lara por presidir CORFONE?
¿Existen contrataciones con empresas vinculadas a funcionarios, directivos o dirigentes políticos?
¿Quién controla realmente los gastos? ¿Quién audita las contrataciones? ¿Quién verifica que los recursos se utilicen correctamente?
¿Puede Lara mostrar, peso por peso, qué hizo CORFONE con semejante fortuna?
Porque una cosa es que existan decretos autorizando aportes de capital y otra muy distinta es conocer el destino efectivo de esos fondos.
No hay elementos acreditados que permitan afirmar que Lara haya desviado recursos o recibido beneficios personales indebidos. Precisamente por eso, la respuesta debe surgir de los balances, las contrataciones y los registros de ejecución.
Los neuquinos tienen derecho a conocer esos documentos.
26.000 millones de pesos no son vuelto. Son una fortuna que exige una rendición de cuentas completa.
Jorge Lara: de CORFONE a la Convención del MPN
Jorge Lara no es un recién llegado a la política neuquina.
Durante décadas ocupó distintas responsabilidades públicas y partidarias.
Hoy concentra dos funciones particularmente sensibles.
Por un lado, preside CORFONE, cuya actividad recibe financiamiento provincial.
Por el otro, conduce la Convención del MPN, organismo que tiene un papel decisivo en las reglas de funcionamiento institucional del partido.
Y es precisamente allí donde se desarrolla una batalla política de enorme trascendencia.
Jorge Sobisch, tres veces gobernador, exintendente de Neuquén y expresidente del MPN, pretende competir nuevamente por la gobernación.
No está reclamando que lo proclamen candidato.
Está reclamando que lo dejen participar de una elección interna para que los afiliados decidan.
Sin embargo, desde su sector denuncian maniobras destinadas a impedirle competir.
Primero, mediante la eventual aplicación del artículo 72 de la Carta Orgánica partidaria.
Y, como segunda alternativa denunciada, mediante una reforma que permitiría a la Convención decidir que el MPN no participe de la contienda electoral.
Esto último sería especialmente grave.
Porque un partido político existe, entre otras finalidades fundamentales, para participar de las elecciones y disputar democráticamente el poder.
¿Qué sentido tendría modificar su Carta Orgánica para impedirle competir precisamente cuando uno de sus dirigentes históricos pretende presentarse como candidato?
¿Figueroa financia CORFONE mientras Lara intenta cerrarle el MPN a Sobisch?
Aquí aparece el interrogante central de esta investigación.
Rolando Figueroa tiene un evidente interés político en el escenario electoral de 2027.
La eventual candidatura de Jorge Sobisch por el MPN podría modificar sustancialmente la competencia por la gobernación.
Y Jorge Lara, que conduce la Convención partidaria, ocupa simultáneamente la presidencia de una empresa que recibe aportes millonarios del gobierno provincial.
Los hechos plantean una situación que merece ser examinada.
¿Puede actuar con absoluta independencia frente a Figueroa quien preside una empresa que necesita recurrentemente recursos autorizados por el propio gobierno?
¿Se encuentra Lara en condiciones de enfrentar políticamente al gobernador si ello resulta necesario para garantizar los derechos de los afiliados del MPN?
¿O su posición institucional condiciona su actuación partidaria?
El sector de Sobisch sostiene que detrás de los intentos de impedir su candidatura existe una decisión política del gobernador.
La existencia de una orden directa de Figueroa a Lara no está acreditada documentalmente.
Tampoco hay pruebas de que los aportes a CORFONE constituyan una contraprestación por decisiones partidarias.
Pero la coincidencia de funciones y la magnitud de los recursos públicos involucrados hacen indispensable exigir explicaciones.
Porque cuando se mezclan la administración de fondos estatales, la dependencia financiera de una empresa y las decisiones internas de un partido político, la transparencia deja de ser una opción para convertirse en una obligación.
El dinero no es de Figueroa. El MPN no es de Lara.
Hay algo que conviene recordar.
Los fondos que recibe CORFONE no pertenecen a Rolando Figueroa.
Son recursos públicos de la provincia del Neuquén.
Tampoco CORFONE pertenece a Jorge Lara.
Y mucho menos le pertenece el Movimiento Popular Neuquino.
El gobernador tiene la obligación de administrar los recursos provinciales conforme al interés general.
El presidente de CORFONE debe responder por la gestión de la empresa.
Y el presidente de la Convención del MPN tiene la responsabilidad de garantizar el funcionamiento democrático de la institución partidaria.
Son responsabilidades diferentes que no deberían confundirse jamás.
Sería inadmisible que la dependencia económica de una empresa provincial se transformara en un instrumento de condicionamiento político.
Y sería todavía más grave que semejante condicionamiento terminara afectando el derecho de los afiliados a elegir libremente a sus candidatos.
Los balances que Lara debería mostrar
CORFONE tiene que rendir cuentas.
La empresa debería poner a disposición de la ciudadanía sus estados contables, sus resultados operativos, el detalle de los aportes recibidos y el destino de esos recursos.
También deberían conocerse las remuneraciones de sus autoridades, su estructura de personal, sus contrataciones y los resultados de sus programas productivos.
La investigación debe determinar cuánto dinero recibió efectivamente CORFONE desde diciembre de 2023 y cuánto de ese financiamiento se destinó a gastos corrientes, inversiones y otros conceptos.
Porque una cosa es que una empresa pública cumpla una función estratégica y otra es que la sociedad desconozca cuánto cuesta sostenerla y qué obtiene a cambio.
Cada peso tiene que tener una explicación. Cada aporte debe tener una justificación. Y cada resultado debe poder comprobarse.
Las preguntas que Figueroa y Lara deben responder
Al gobernador Rolando Figueroa:
- ¿Por qué CORFONE necesita aportes millonarios recurrentes?
- ¿Qué resultados productivos justifican ese financiamiento?
- ¿Qué controles ejerce el Estado sobre el dinero transferido?
- ¿Tiene algún interés o intervención en las decisiones que adopta la Convención del MPN respecto de la candidatura de Jorge Sobisch?
Y a Jorge Lara:
- ¿Cuánto dinero recibió CORFONE durante su presidencia?
- ¿Cuál es su remuneración personal y cuánto percibe el conjunto del directorio?
- ¿Qué resultados económicos presenta la empresa?
- ¿Puede mostrar el destino de cada aporte recibido del gobierno provincial?
- ¿Por qué se promueven o consideran mecanismos que podrían impedir que Sobisch participe de una interna?
- ¿Está dispuesto a garantizar que los afiliados del MPN elijan democráticamente a su candidato a gobernador?
- ¿O considera que una Convención partidaria puede cerrarles las puertas de la competencia electoral?
Una provincia rica que merece explicaciones
Neuquén atraviesa una etapa extraordinaria por el desarrollo de Vaca Muerta y los ingresos que genera la actividad hidrocarburífera.
Sin embargo, miles de familias enfrentan dificultades para acceder a una vivienda, pagar alquileres, afrontar tarifas y llegar a fin de mes.
En ese contexto, cada decisión de destinar miles de millones de pesos a una empresa provincial debe estar acompañada por una explicación clara sobre su necesidad, su destino y sus resultados.
Y cuando quien administra esa empresa es, simultáneamente, una figura central en una controversia partidaria que puede beneficiar electoralmente al gobernador, la exigencia de transparencia debe ser todavía mayor.
No alcanza con publicar decretos.
No alcanza con aprobar balances que la ciudadanía difícilmente conoce.
No alcanza con decir que todo se hace conforme a las normas.
Hay que explicar qué se hace con los recursos y demostrar que las decisiones institucionales se adoptan sin condicionamientos políticos.
¿Cuánto cuesta impedir que Sobisch compita?
La pregunta que sobrevuela toda esta historia es políticamente explosiva.
¿Cuánto dinero público recibe la empresa que preside el hombre al que acusan de querer proscribir a Sobisch?
El relevamiento preliminar identifica más de 26.000 millones de pesos nominales en aportes autorizados a CORFONE durante la gestión Figueroa.
Eso no equivale a decir que esa suma haya sido pagada a Lara ni que constituya el precio de una decisión partidaria.
Pero la coincidencia de funciones, la magnitud de los fondos y la controversia electoral merecen una investigación exhaustiva.
Porque la verdadera cuestión no es solamente cuánto dinero recibe CORFONE.
Es si quienes ocupan responsabilidades partidarias decisivas conservan la independencia necesaria para actuar frente al poder político que financia las instituciones que también conducen.
Figueroa debe explicar los millones. Lara debe explicar qué hace CORFONE con semejante fortuna y qué pretende hacer con el MPN.
Y ambos deben comprender algo elemental:
La plata es de los neuquinos. El MPN es de sus afiliados. Y el derecho a elegir candidatos no puede quedar sometido a los intereses del gobierno de turno.


